El dueño millonario entró vestido como un cliente humilde a su propia relojería… y una empleada lo hizo arrepentirse de su mentira “En esta tienda no atendemos a gente que parece venir saliendo del Metro”, soltó Fernanda, sin bajar la voz.

del nuevo proyecto

Con los ahorros acumulados durante años de esfuerzo y la experiencia adquirida en el trato con clientes exigentes, Lucía decidió emprender su propio negocio: una florería artesanal en un apacible barrio de la Ciudad de México. Este proyecto representaba la realización de un sueño largamente esperado y la oportunidad de aplicar su visión comercial basada en el respeto y la belleza natural.

El arranque del local requirió largas jornadas de trabajo, pero la ilusión de construir un espacio propio disipaba cualquier rastro de cansancio.
El esfuerzo diario