Firmé el divorcio sin decirle que estaba embarazada… tres años después me encontró con su hijo en un aeropuerto El acuerdo de divorcio decía

Londres.

—Cancélala.

—Daniel…

—He dicho que la canceles.

Ethan me susurró:

—Mamá, esa señora está enfadada.

Vanessa apretó los labios.

Yo tomé la mano de mi hijo.

—Nosotros no vamos a cancelar nada.

Daniel volvió a

(Continúa leyendo en la siguiente página)
interponerse.

—Emma, dame diez minutos.

—No.

—Cinco.

—No.

—Entonces dime dónde encontrarte.

Lo observé.

—Si necesitas comunicarte conmigo, hazlo a través de mi abogado.

Su expresión se endureció.

—¿Un abogado?

—Desaparecí de tu vida como me pediste. No confundas encontrarnos por casualidad con una invitación para regresar.

Tomé