planos de la nueva sucursal cuando escuché su voz.
—Emily.
Levanté la vista.
Llevaba un ramo de rosas blancas.
Las mismas que acostumbraba regalarme después de cada pelea.
Mi padre estaba detrás de él, visiblemente molesto.
—Le he dicho que no era buen momento —advirtió.
—Está bien, papá. Hablaré con él unos minutos.
Ethan se acercó lentamente.
—He venido a pedirte perdón.
No respondí.
—Chloe se excedió durante la reunión. No debería haber dejado que dijera esas cosas.
—¿Y mi suspensión?
—La he levantado.
—¿Y la investigación?
—Continúa, pero estoy