tu apartamento?
Su expresión cambió.
Por primera vez parecía genuinamente sorprendido.
—¿Cómo sabes eso?
Saqué el teléfono y abrí las fotografías.
La camisa.
La copa.
El desayuno.
La funda con mi caricatura.
Ethan observó la pantalla sin hablar.
—No ocurrió nada entre nosotros —dijo finalmente.
—No te he preguntado si os acostasteis.
Pareció quedarse sin palabras.
Continué:
—Le diste acceso a un lugar que me habías dicho que era nuestro. Dejaste que bebiera de mi copa, llevaste puesta mi funda de teléfono mientras desayunabas con ella y después me escribiste