MI PROMETIDO LLEVÓ A SU ASISTENTE A UNA CENA CON NUESTROS AMIGOS. ESA NOCHE ROMPÍ CON ÉL… PERO NO SE DIO CUENTA HASTA QUE FUE DEMASIADO TARDE.

Mi padre, que había escuchado parte de la conversación, se acercó.

—¿Qué ocurre?

Le mostré los mensajes.

Su expresión se endureció.

—Voy a llamar a nuestros abogados.

—Todavía no, papá. Primero necesito comprobar algo.

—Emily, no tienes que enfrentarte sola a esto.

Le tomé la mano.

—Lo sé. Pero esa empresa ha sido mi lugar de trabajo durante tres años. Sé exactamente dónde buscar.

Mi padre me observó durante unos segundos y finalmente asintió.

—Entonces lleva contigo a nuestro abogado. No vas a entrar sin protección a una reunión donde