durante la reunión. No debería haber dejado que dijera esas cosas.
—¿Y mi suspensión?
—La he levantado.
—¿Y la investigación?
—Continúa, pero estoy seguro de que todo se aclarará.
Asentí.
—Entonces no tenemos nada más que hablar.
Intenté volver a mis documentos, pero Ethan dejó las flores sobre la mesa.
—Emily, no puedes tratarme como a un extraño.
—Ya no eres mi prometido.
Su rostro se tensó.
—¿De verdad vas a abandonar nuestra relación porque ayudé a una empleada que estaba llorando?
Le sostuve la mirada.
—No. La abandoné porque