Nunca pensabas que mis palabras merecieran ser tomadas en serio.
Intentó tomarme la mano.
La retiré.
—Te devolveré el anillo y tus cosas a través de Michael. No vuelvas a presentarte aquí.
Durante unos segundos me miró como si no me reconociera.
Después recogió las flores.
—Cuando te tranquilices, hablaremos.
Lo vi marcharse.
Y comprendí que todavía no había entendido nada.
4. La verdad detrás de la transferencia
Una semana más tarde, Michael me llamó a su despacho.
Habían conseguido avanzar con la auditoría.
El sistema registraba una autorización desde