PARTE 2: EL HOMBRE DEL RECIBO

Yo estaba sentada en el salón.

Mi abogado a la derecha.

Dos investigadores a la izquierda.

Rachel permanecía junto a la escalera.

Su rostro perdió el color.

Michael se detuvo.

—¿Qué es esto?

Puse el frasco blanco sobre la mesa.

Nadie respiró.

Rachel retrocedió.

Michael no.

Eso me dolió incluso más.

Todavía creía que podía convencerme.

—Madison, puedo explicarlo.

—Perfecto.

Señalé la cámara colocada frente a nosotros.

—Explícalo.

Su expresión cambió.

—Apágala.

—No.

—Esto es un asunto familiar.

—Dejó de serlo cuando decidiste convertir mi salud en una estrategia financiera.