palabras «Te quiero, papá», pero solo alcanzó a leer la parte de «Te quiero» antes de que recuperara el móvil. Después me preguntó si Emily era la mujer a la que había estado visitando.
—Y permitiste que siguiera creyéndolo.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Sí.
No podía creer lo que estaba escuchando.
—¡Podrías haberle dicho que Emily era tu hija!
—Entonces también habría tenido que contarle lo de Catherine.
—¡Pero esa es la verdad, papá! ¡No puedes escapar de ella solo porque sea dolorosa!
Empezó a llorar.
No discretamente.