había perdido el control de su coche durante una noche lluviosa. Su vehículo había caído desde un puente y, cuando llegaron los equipos de rescate, ya era demasiado tarde.
Nuestra familia nunca se recuperó de aquella tragedia.
Mamá dejó de celebrar la Navidad durante casi cinco años.
Papá apenas hablaba de Daniel.
Y yo pasé gran parte de mi juventud preguntándome por qué nos habían arrebatado a mi hermanito.
Ahora, de pie en la sala de estar de una desconocida, escuché a mi padre insinuar que todo lo que habíamos