dedicarle el día entero.
A veces, dejas que los recuerdos lleguen y, después, retomas las tareas cotidianas, como guardar la leche en el frigorífico.
Pasamos la Nochebuena cocinando juntos.
Había dejado una pierna de cordero macerando desde la mañana.
Preparamos patatas asadas y judías verdes, además de una tarta de manzana que James había traído de una panadería del pueblo.
Nos reunimos alrededor de la mesa de estilo rústico mientras ardía la chimenea y sonaban suavemente los villancicos de siempre.
Esperaba que los adolescentes pasaran la velada mirando sus teléfonos.