no querer hablar de un asunto doloroso y tratar de expulsar a una persona para impedir que preguntara. Betty llevaba toda la mañana haciendo lo segundo.
Claire miró el papel que tenía delante. Yo conocía esa expresión de mi hija. Era la misma que ponía de niña cuando un adulto le daba una explicación a medias. No discutía inmediatamente. Esperaba, observaba y después hacía la pregunta que nadie quería contestar.
—Tía Betty, ¿cómo sabías que había una manta verde?
Mi cuñada se acomodó el cabello detrás de la oreja.
—Tu