por no lastimarme —contestó Claire.
Aquella frase dejó a Betty inmóvil.
Yo pude comprender, por primera vez, parte de la vergüenza que mi cuñada había arrastrado. No por eso desapareció mi indignación. Haber sufrido una pérdida no le daba derecho a convertir a mi hija en el recordatorio al que podía despreciar cada vez que le resultaba incómodo.
Betty intentó defenderse diciendo que nunca había querido quitarle nada a Claire. Pero Raúl, un primo de Julián que también había acudido a la reunión, intervino desde el otro extremo de la