Álvaro llevaba meses reservando una habitación. Había fechas que coincidían con supuestas reuniones de trabajo, incluso con el aniversario que él había cancelado a última hora.
Al día siguiente se instaló en otro alojamiento y acudió al hotel del recibo. No quería montar una escena: necesitaba comprobar cuánto de su vida se había inventado Álvaro. Quería escuchar la verdad sin adornos.
Patricia apareció en el vestíbulo con unas gafas oscuras. Al verla, sonrió sin disimular su satisfacción.
—Así que finalmente te has enterado.
—¿Desde cuándo os veis? —preguntó Lucía.
—Desde