todo estaba bien?
Lo leí dos veces.
Creí que habías dicho que estaba bien.
Rachel vio mi cara. “¿Qué?”
Se lo mostré.
Lo leyó y apretó los labios. —Llámala —dijo—. No le envíes un mensaje. Llámala.
Llamé.
Lauren contestó al primer timbrazo. Ya estaba llorando.
“Mamá-“
“Lauren. Necesito que me lo cuentes todo. Despacio. Y necesito que me digas la verdad, aunque creas que me voy a enfadar.”
“Me estás asustando.”
“Yo también tengo miedo, cariño. Solo dímelo.”
Respiró hondo con dificultad.
—Papá me llamó en agosto —dijo—. A mediados