y el extraño punto rojo en la foto. Pero en el fondo, me preguntaba si la denuncia serviría de algo. ¿La tomarían en serio las autoridades? ¿Serían capaces siquiera de rastrear algo tan cuidadosamente oculto?
La lección que ningún viajero quiere aprenderlado, una dura verdad se hizo presente. La seguridad, aquello en lo que tanto confiamos cuando viajamos, es frágil.
Confiamos en las reseñas de cinco estrellas. Nos basamos en fotos bien cuidadas. Creemos en plataformas como Airbnb cuando dicen que “verifican” a los anfitriones.
Pero la verdad es esta: