EL DÍA QUE MI NUERA ME EXIGIÓ DIVIDIR TODOS LOS GASTOS, ACEPTÉ… PERO NO IMAGINABA LO QUE DESCUBRIRÍA EN EL BANCO

todo sin consecuencias sí lo es.

Mi esposo contempló sus manos.

—Yo confiaba en él.

Le apreté los dedos.

—Lo sé.

Y por primera vez desde que había regresado a aquella vida, sentí miedo de verdad.

Porque había conseguido cambiar el contrato.

Pero no sabía cuántas trampas más nos aguardaban.

LA PRIMERA LLAMADA

Ethan llamó aquella misma noche.

No saludó.

—Mamá, ¿por qué has ido al banco?

Robert y yo intercambiamos una mirada.

—Porque es nuestro banco y nuestro dinero.

—Claire dice que has bloqueado una operación importantísima.

—¿Qué operación,