hijo miró hacia mí.
—Mamá…
—La denuncia seguirá su curso, Ethan —dije antes de que pudiera continuar—. Y no volveremos a entregar nuestras finanzas a nadie.
Asintió lentamente.
Aquella vez no discutió.
Pero yo sabía que una disculpa no deshacía todo lo ocurrido.
Mucho menos podía devolverme al Robert que había muerto en la otra vida.
Por eso me negué a confundir el arrepentimiento de mi hijo con una garantía de que había cambiado.
LA VERDAD SOBRE LA FIRMA
El informe pericial llegó semanas después.
La firma atribuida a mí