Cuando descubrí que mi marido mayor seguía amando a otra mujer, borré mi identidad y entré en el programa más secreto del país

expresión se volvió seria.

—No puedo ayudarlo.

—¿Cómo que no puede?

—El sistema devuelve una restricción de acceso.

Daniel se quedó quieto.

Eso sí lo entendía.

Era militar.

Sabía lo que significaba que un archivo civil no dijera “no encontrado”, sino “acceso restringido”.

—¿Qué nivel?

El policía apartó las manos del teclado.

—No tengo autorización para saberlo.

Daniel sintió por primera vez un miedo que no podía combatir con rango, contactos ni órdenes.

Porque para ocultar así a una persona no bastaba cambiar de dirección.

Ni bloquear un número.

Ni