mañana.
Habías empezado a desaparecer mucho antes.
Yo solo no estaba mirando.”
Dejé la carta.
Respiré.
Después continué.
“No quiero otra oportunidad.
No porque no la desee.
La deseo.
Pero entiendo que desear algo no significa merecerlo.
Solo quería decirte que finalmente vi lo que hiciste por mí.
Y siento que haya necesitado perderte para verlo.
Daniel.”
No lloré.
Eso me sorprendió.
Doblé la carta.
La guardé.
No respondí.
Pero tampoco la tiré.
Pasaron otros dos años.
Horizonte terminó su primera fase.
Yo recibí un reconocimiento nacional bajo mi identidad