entrar en Horizonte…
Me miró.
—¿Ya no me amabas?
La pregunta llevaba diez años esperando.
Pensé antes de responder.
—Sí te amaba.
Daniel cerró los ojos.
—Eso duele más.
—Lo sé.
—Entonces ¿cómo pudiste irte?
Miré hacia adelante.
—Porque amar a alguien y poder seguir viviendo con él no son la misma cosa.
Abrió los ojos.
—Yo creía que si todavía había amor, todavía había matrimonio.
—Yo también.
—¿Y no?
—No siempre.
Silencio.
—A veces el amor sobrevive después de que la relación deja de ser un lugar seguro para