algo que hizo que se me detuviera el corazón.
—Hace nueve años, antes de casarme con la madre de Emma, ocurrió algo que nunca le he contado a nadie.
Ni siquiera yo sabía de qué estaba hablando.
—Tres semanas antes de nuestra boda, Emma me regaló una tarjeta hecha a mano. Había dibujado a tres personas tomadas de la mano: ella, su madre y yo. Debajo escribió: “Ahora somos una familia”.
Emma asintió.
—Lo recuerdo.
—Le mostré ese dibujo a mi madre —continuó Mike—. Ella me dijo: “Recuerda que esa