Coloqué flores frescas junto a su lápida y susurré:
—David, vuelvo a ser feliz. Y ahora sé que eso es exactamente lo que tú habrías querido.
Regresé a casa sonriendo.
Porque a veces, ese desconocido que entra en nuestra vida y que al principio nos provoca tanto miedo no viene para quitarnos algo.
A veces llega para devolvernos aquello que creíamos haber perdido para siempre.
El valor de volver a vivir, amar y ser felices. ❤️