Continuación
Entonces Linda respondió:
—Lo sé, Jake. Pero no me iré hasta que descubramos el secreto de esta casa.
En aquel instante comprendí que aquella mujer nunca había sido una novia cualquiera.
Pero lo que descubrí a la mañana siguiente fue mucho más impactante de lo que jamás habría imaginado.
No dormí en toda la noche.
No dejaba de preguntarme qué secreto podía unir a mi hijo de 22 años con una desconocida de 62.
Tal vez Linda quería quedarse con nuestra casa. Quizá había convencido a Jake de vender