PARTE 2 — EL SECRETO DE LAS SEIS PALABRAS

—Alguien debió utilizar mis credenciales.

—Eso es posible —respondí—. Por eso quiero que me ayudes a descubrir quién fue.

Su expresión cambió.

Esperaba amenazas.

Esperaba violencia.

No esperaba que le ofreciera la oportunidad de explicar las pruebas.

—Por supuesto —murmuró.

Entonces sonó su teléfono.
Miró la pantalla.

Y lo apagó inmediatamente.

Pero yo había alcanzado a ver el nombre.

Victoria.

Mi esposa.

Victoria Moretti llevaba nueve años casada conmigo.

Era elegante, inteligente y extraordinariamente cuidadosa con sus palabras.

También era la única persona de aquella mansión que había insistido en