PARTE 2 — EL SECRETO DE LAS SEIS PALABRAS

yo había permitido que aquella versión permaneciera intacta.

Miré a Lily.

—No lo sé, pequeña.

Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

—Mamá dice que era un hombre bueno.

Sentí una presión insoportable en el pecho.

—Entonces vamos a averiguar qué ocurrió realmente.

A las cinco de la mañana, ordené que llevaran a Lily a la cocina y le prepararan chocolate caliente.

Pero se negó a marcharse.

—Todavía no has visto lo más importante.

Me detuve.

—¿Qué cosa?

Señaló el reloj digital de la grabación.

—Los números se repiten, pero