una empresa fantasma.
La empresa estaba registrada a nombre de un antiguo socio comercial de Lorenzo.
Las grabaciones utilizadas para demostrar la supuesta traición de Daniel habían sido modificadas.
Y el informe que me convenció de su culpabilidad llevaba la firma de mi hermano.
Me levanté lentamente.
—Tráiganme a Lorenzo.
Marcus me observó.
—¿Aquí?
—Al despacho principal. Y que nadie le diga lo que hemos encontrado.
Lorenzo llegó a las ocho de la mañana.
Vestía un traje gris impecable y llevaba su habitual sonrisa despreocupada.
—Hermano, ¿qué emergencia justifica despertarme