a disparar sus cámaras.
Charlotte soltó un grito.
—¡Adrian! ¡Hoy es nuestra boda!
Él ni siquiera la miró.
—Evelyn, te amo. Siempre te he amado.
Durante años habría dado cualquier cosa por escuchar aquellas palabras.
Pero ahora sonaban tan vacías que apenas despertaron algo en mí.
—Si realmente me hubieras amado, no habrías esperado a descubrir mi patrimonio para recordarlo.
Adrian cerró los ojos.
—Dame otra oportunidad.
—Ya te di siete años.
Me aparté.
Y por primera vez, fue él quien se quedó esperando una respuesta que nunca llegaría.
Entonces