El día que mi suegra me dejó sin dinero para el inhalador de mi hijo, mi marido me dijo: “Firma lo que te piden y no habrá problemas”. Fingí creerle y llamé a mi hermana. Dos días después, en plena fiesta familiar, llevaba un collar de esmeraldas carísimo mientras esperaba que alguien descubriera lo que mi suegra escondía detrás de una pared.

espejo.

Por primera vez en mucho tiempo no vi a la esposa de Marcos ni a la nuera de Alicia.

Vi a la mujer que había construido aquella casa.

Y comprendí que las personas que me habían encerrado dentro cometieron un error: nunca se preguntaron cuánto sabía yo sobre sus paredes.

PARTE V. EL SECRETO DETRÁS DE LA PARED
A la mañana siguiente bajé a desayunar como si no hubiera sucedido nada.

Alicia estaba sentada a la cabecera de la mesa, impecablemente peinada, con una taza de té junto al