escaleras.
—Ven a mi biblioteca.
Subimos sin intercambiar palabra.
Cuando cerró la puerta, desapareció la mujer encantadora que acababa de hablar de valores familiares delante de doscientas personas.
—¿Qué estás intentando hacer?
—Evitar que sigáis utilizando mi nombre para ocultar vuestros negocios.
Alicia se quedó inmóvil.
—Ten mucho cuidado, Vera.
—Sé lo de Construinversión, Monolito Vector y Proyecto Vanguardia. Sé que hay facturas falsas y dinero que terminó en cuentas de personas relacionadas contigo. También sé que Marcos estaba preparado para señalarme como responsable.
Su rostro se endureció.
—No tienes