hombre acostumbrado a reconocer el peligro antes de comprenderlo por completo.
Durante un instante su mirada pareció recorrer la habitación.
Vio a Anna.
Vio y Sophie.
Y vio que ambas estaban apartándose de él.
Su brazo se movió con rapidez.
La mano salió disparada hacia la niña.
Y atrapó su muñeca.
Anna se quedó paralizada.
Sophie abrió mucho los ojos.
El contacto no había sido esperado por ninguna de las dos.
La niña había estado tranquila hasta aquel instante.
Ahora miraba a Dante con una mezcla de sorpresa y desconcierto.