dispositivo de extracción forense.
Maya frunció el ceño.
—¿Y por qué mi tía no lo sabía?
—Porque no contenía nada que modificara las conclusiones del juicio. Eso fue lo que se le comunicó al equipo legal.
—¿Y usted cree que era mentira?
Teresa negó lentamente.
—No lo sé. El hombre que me entregó estos documentos tampoco estaba seguro. Pero encontró una anomalía en el registro de custodia.
Maya tomó el sobre.
Dentro había una fotocopia de una tabla administrativa, varios números de expediente y una carta escrita a mano.
La