también.
8. Un último viaje
Aquel Año Nuevo lunar, Hao llamó para preguntarme si podía llevarse a Luo Luo a visitar a sus abuelos durante los días que le correspondían.
Le dije que no tenía inconveniente, siempre que respetara lo acordado y organizara un viaje seguro para el niño.
Llegó a recogerlo temprano.
Su coche estaba estacionado frente al edificio.
Desde la ventana vi el maletero lleno de paquetes.
Por un instante, el recuerdo del año anterior me dejó sin respiración.
Después observé algo diferente.
En la parte trasera estaba