de mi abogado.
Sophie miró los documentos.
—Daniel, ¿qué contratos son esos?
Él no respondió.
Yo continué:
—También sé que Alexander pagó el tratamiento de mi padre. Y que tú utilizaste aquel dinero para hacerme creer que te debía mi gratitud.
Sophie abrió mucho los ojos.
—¿Alexander pagó aquello?
Me volví hacia ella.
—Tú también sabías que Daniel estaba mintiéndome.
Sophie bajó la mirada.
—Yo no sabía nada de esos contratos —murmuró.
—Puede ser. Pero sí sabías que Daniel me mantenía engañada mientras te prometía volver contigo.
Por primera vez,