las entidades financieras implicadas que ciertas firmas podían haber sido falsificadas.
Una revisión confirmó irregularidades importantes.
Los abogados iniciaron las actuaciones correspondientes y la empresa de Daniel perdió varias oportunidades de financiación mientras se investigaba lo sucedido.
No fue una venganza espectacular.
Fue un proceso lento, con reuniones, declaraciones y noches de preocupación.
Pero cada documento que revisábamos me recordaba que había hecho bien en marcharme.
Daniel intentó llamarme decenas de veces.
Primero me acusó de arruinar su vida.
Después me pidió perdón.
Más tarde aseguró que siempre me había