Y descubrió una profesión para la que nadie lo había preparado:
abuelo.
Era terrible respetando límites relacionados con helados.
Excelente asistiendo a partidos infantiles.
Una vez voló seis horas para ver a Noah interpretar un árbol en una obra escolar.
No tenía diálogo.
Gregory aplaudió como si hubiera ganado un premio internacional.
Después me dijo:
—Fue el mejor árbol.
—Había nueve árboles.
—Los otros eran mediocres.
—Tienes un problema.
—Soy objetivo.
Yo también llegué a conocer mejor a Amelia.
No físicamente.
A través de cartas.
Fotografías.
Amigos que localizamos.
Descubrí