que reflejaba suavemente la luz. La parte delantera era elegante y sobria. La espalda estaba diseñada con una delicada estructura de tul transparente, bordados artesanales y aplicaciones de cristales que dibujaban un patrón de constelaciones.
No intentaba borrar mis cicatrices.
Las rodeaba con una belleza extraordinaria, respetando mi piel y permitiéndome decidir cuánto quería mostrar.
Me llevé una mano a la boca.
—¿Quién diseñó esto?
—Una diseñadora especializada en prendas adaptadas. Le pedí que creara algo que no te obligara a ocultarte ni a soportar molestias innecesarias.
Por primera vez