PARTE 2 — LA CASA NO SE REGALA KARA

mil dólares realizada siete años atrás.

Daniel me miró con gravedad.

—Señor, necesitamos determinar si usted autorizó esta operación.

Negué lentamente.

Entonces Sienna comenzó a llorar.

—No fue idea de Elliot.

Sentí que el mundo desaparecía.

—¿Qué acabas de decir?

Ella levantó la mirada.

—Tu hijo no sabía para qué necesitábamos realmente aquel dinero.

En ese instante Elliot apareció detrás del automóvil.

Había escuchado todo.

—Sienna —susurró—, ¿qué hiciste?

Mi nuera retrocedió.

Y entonces pronunció las palabras que cambiaron nuestra familia para siempre.

—Elliot, antes de que tu padre descubra