de repente ante un motor que no podía reparar con herramientas convencionales. El destino le exigía una inversión inteligente de su tiempo y emociones, una que no reportaría beneficios económicos, sino humanos.
La tragedia de Raquel y el vacío repentino
Raquel, la esposa de su mejor amigo Daniel, había fallecido en un accidente que dejó a la comunidad en shock. El vacío que dejó no fue solo emocional; había un niño de apenas tres años, Marcos, que de pronto se encontraba en un mundo sin el pilar fundamental de su