últimos viajes, antes de nuestro aniversario.
Pero entonces los médicos me dieron la noticia y mis planes se acortaron, escribía. Lo siento, cariño. No voy a poder terminarlo. Pero dos de mis lugares son paradas de nuestro crucero, y he dejado pistas.
Visítalos si te sientes con fuerzas.
Se le había acabado el tiempo.
Así era Martin. Incluso desde la tumba, me estaba dando una salida.
El agente se quedó un rato en la puerta, con el sombrero en las manos.
—Soy Thomas —dijo—. Trabajé para tu esposo durante varios