poseer cientos de personas no significaba poder controlar su valor, su inteligencia ni su determinación.
A la mañana siguiente, el pánico se extendió por el condado de Chatham.
Los comerciantes difundieron la noticia. Los propietarios de plantaciones exigieron mayores medidas de seguridad.
Los capataces se preguntaban cómo había podido producirse una fuga tan masiva sin que nadie la advirtiera.
El sheriff Talbert inició una investigación.
Su pregunta era sencilla:
¿Quién había organizado todo aquello?
Interrogó a los trabajadores, examinó la cocina quemada e investigó la desaparición de los suministros.
Finalmente,