es que en un matrimonio hay prioridades”, replicó ella.
“Eso no es lo que dijiste”.
“¿De verdad piensas eso?”
“Robert, por favor”. Ella miró hacia el salón de baile. “¿Sabes qué imagen doy con esto?”.
Los ojos de papá siguieron los de ella hacia la puerta.
“¿Eso es lo que te preocupa?”.
“Hay un montón de gente ahí fuera”.
“¿Y?”
“Van a pensar que tu hija puede faltarme al respeto en mi propia boda y que tú se lo permites”.
“¿Sabes qué imagen me hace quedar esto?”.
Papá me miró.