que Ryan solo tuviera que aparecer y pasarlo bien.
Para ser sincera, normalmente no me importaba demasiado.
Soy organizada y, a veces, disfruto de verdad planificando cosas.
Lo que me molestaba era que Ryan se había acostumbrado tanto a ello que ya ni se le ocurría pensar que alguien estaba haciendo todo ese trabajo por él.
Cuando llegaba mi cumpleaños, normalmente también hacía la reserva para cenar.
De alguna manera, no dejaba de decirme a mí misma que los cumpleaños me importaban más a mí que a él.
Este año