MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

—¿Y cómo te enteraste?

—Busqué a Emiliano.

Me detuve.

—¿Lo encontraste?

Asintió.

—Sí.

Entonces me contó lo que había ocurrido después de la expulsión.

Emiliano nunca regresó a una preparatoria regular.

Pasó varios meses en un programa educativo alternativo.

Después cambiaron sus condiciones de acogida y tuvo que mudarse.

Perdió contacto con casi todos sus compañeros.

Durante un tiempo dejó de estudiar.

Más adelante intentó terminar algunas materias por su cuenta.

Pero las oportunidades que había tenido a los quince años ya no estaban allí.

Ahora tenía veinte.

Trabajaba en