MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

revisó el diploma y lo guardó en un cajón.

Nunca lo enmarcó.

Una tarde le pregunté por qué.

—Porque no es lo más importante que me llevé de esa escuela.

No supe qué decir.

La figura de cartón permaneció en el garaje.

Durante meses estuvo apoyada contra una pared.

A veces entraba y la encontraba cubierta con una sábana para protegerla del polvo.

Una tarde le pregunté:

—¿Qué vas a hacer con Emiliano?

Renata me miró confundida.

—¿Con Emiliano?

—Con la figura.

Volteó hacia el cartón.

—No sé.

—Podríamos guardarla