MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

conflicto que defender a alguien que estaba siendo tratado injustamente.

Mi hija bajó la mirada.

—Sé que tenías miedo.

—Sí.

—Yo también tenía miedo.

Aquello me rompió.

Porque durante tres años había imaginado a mi hija como una joven extraordinariamente valiente.

Y l era.

Pero había olvidado algo fundamental.

Ser valiente no significa no sentir miedo.

Significa actuar incluso cuando lo sientes.

Renata apretó mi mano.

—Lo importante es que ahora lo sabes.

No sé si merecía tanta generosidad.

Pero la recibí.

Hoy, cuando pienso en aquella graduación, ya no