leyendo. En una carta Mateo decía que había logrado mover el dedo gordo del pie y había llorado hasta asustar a una enfermera. Otra tenía solo 3 líneas: “Hoy di 2 pasos entre barras. Quise llamarte. Luego recordé que te pedí que siguieras sin mí. Nunca había odiado tanto una decisión mía.” A las 3 encendí el teléfono para cargarlo. Había mensajes de Ricardo. “Verónica no significa lo que crees.” “Podemos arreglarlo.” “Fui al departamento. No pude entrar.” Le respondí: “Lo que había que hablar lo dijiste en la cena.
# DESPUÉS DE 26 AÑOS, MI ESPOSO DIJO QUE NUNCA ME AMÓ Y QUE HABÍA OTRA MUJER; EN 10 MINUTOS EMPAQUÉ SU VIDA, LE PEDÍ LAS LLAVES Y SAQUÉ LA CARTA QUE LLEVABA 34 DÍAS OCULTANDO… SIN SABER QUE CAMBIARÍA TODO