ME ARROJÓ A UN FOSO DE SERPIENTES PARA COMPLACER A SU AMANTE… SIETE AÑOS DESPUÉS, VOLVIÓ A VERME Y CAYÓ DE RODILLAS

la cabeza.

—Tenía miedo de que me odiaras aún más.

Algo terminó de romperse dentro de mí.

No era amor. Ni siquiera rabia.

Era el último resto de respeto que alguna vez había conservado hacia él.

—Siempre has tenido miedo de perder lo que quieres, Adrian. Nunca te ha importado lo que otros pierden por tu culpa.

Me alejé.

Esta vez no intentó detenerme.

6. La mujer detrás del engaño
Aquella noche convoqué una reunión urgente con el departamento jurídico.

Los documentos que habíamos adquirido eran legítimos, pero la revelación