ME ARROJÓ A UN FOSO DE SERPIENTES PARA COMPLACER A SU AMANTE… SIETE AÑOS DESPUÉS, VOLVIÓ A VERME Y CAYÓ DE RODILLAS

que me mantuvo junto a Adrian.

Lo había amado.

Incluso cuando dejó de merecerlo.

Ocho años antes, mi padre había descubierto que un grupo de empresarios pretendía apropiarse de sus concesiones mineras después de su muerte.

Yo necesitaba acercarme a alguien capaz de garantizar protección territorial mientras recuperaba el control de los documentos.

Adrian era un joven ambicioso que acababa de heredar un negocio endeudado.

Nos conocimos en un casino durante una reunión de intermediarios.

Aquella noche fingí perder una apuesta.

El premio, según las reglas de la mesa, era