ni un segundo.
Como si aquello fuera completamente rutinario.
Durante un instante, literalmente no pude respirar.
Mi pulgar quedó suspendido sobre el teléfono.
¿La policía?
¿Pero qué iba a decirles?
Mis manos no dejaban de temblar mientras seguía la camioneta por toda la ciudad.
Finalmente, el vehículo se detuvo.
Y entonces vi exactamente quién estaba conduciendo.
En ese momento comprendí que mi hija no solamente me había estado ocultando que faltaba a la escuela.
Había algo mucho más grande detrás de aquellas desapariciones.
Si quieres descubrir quién conducía aquella camioneta